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INJERTOS DE PIEL CON EL METODO PUNCH

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INJERTOS DE PIEL CON EL MÉTODO PUNCH

 

 

Roldán J.1,2, Méndez J.L.32
1 Clínica Móvil de Caballos “EQUINUVI”. Córdoba, España.
2 Departamento de Medicina y Cirugía Animal. Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, España.
3 Leatherdale Equine Center. College of Veterinary Medicine, University of Minnesota, St. Paul, MN, USA.
 

INTRODUCCIÓN


 

Los injertos de piel son una opción en el tratamiento de heridas de grandes dimensiones que tardan en cicatrizar, o para aquellas que han desarrollado tejido de granulación exuberante.

Existen varias técnicas para el trasplante de piel en caballos, siendo los injertos en disco “punch” un procedimientorealizado con relativa frecuencia en la clínica equina. La técnica “punch”, por lo general, utiliza injertos autólogos (del mismo individuo) obtenidos de laregión del cuello, pectoral o abdomen ventral.

Es una técnica sencilla, donde pequeños discos de piel de unos 4-8 mm de diámetro son colocados sobre untejido de granulación libre de infección y convenientemente preparado con anterioridad. Por ello, la supervivencia de cada injerto es independiente de losotros, y según la literatura científica entre un 60 y 95% de ellos van a sobrevivir cuando el trasplante se realiza adecuadamente. Según el espesor de pielutilizada, los injertos se clasifican en: espesor completo cuando presenta epidermis y dermis, o espesor parcial cuando incluye epidermis y solo una parte dela dermis. El propósito de este estudio retrospectivo fue detallar el procedimiento y mostrar los resultados de 6 casos clínicos realizados por los autores conla técnica de “punch” en los últimos 5 años.

 

MATERIAL Y MÉTODOS


 

De cada caso se tomaron los siguientes datos: raza, sexo, edad, causa y tamaño de la herida, zonas donante yreceptora, técnica quirúrgica, tratamiento médico, tiempo de cicatrización y porcentaje de aceptación de los injertos.

 

TÉCNICA QUIRÚRGICA


 

      En todos los caballos, el lecho receptor se preparó 48 horas antes del procedimiento, nivelando el tejido degranulación con la superficie de la piel. Al día siguiente, se cambió el vendaje y se aplicó pomada triple-antibiótica.

      El día de la cirugía, los animales fueron sedados y las zonas donante (zona del cuello que cubre la crinera, imagencaso 5) y receptora se prepararon asépticamente.

      Con un “punch” de biopsia (5 ó 6 mm) se realizaron los pocillos de los futuros injertos en la zona receptora,taponando el sangrado con bastoncillos (imagen caso 5).

      La zona donante fue anestesiada con lidocaína y con un “punch” de biopsia (6 ó 8 mm) se obtuvieron los discos de piel necesarios para cubrir los pocillos previamente realizados. Los defectos que dejó la biopsia se suturaron con unpunto simple o fueron grapados.

      Los discos de piel se depositaron en una gasa empapada en sangre y se les retiró el tejido subcutáneo y parte de la dermis.

      Finalmente, los injertos se colocaron uno a uno en el interior de los pocillos y se colocó un vendaje no adherente. El vendaje fue cambiado cada 2-3 días durante 3-4 semanas, o hasta que había seguridad de la supervivencia y fijaciónde los injertos. Los animales permanecieron en reposo hasta la cicatrización completa de las heridas.

RESULTADOS


Encontramos un total de 6 casos (4 yeguas y 2 castrados) de diferentes razas y con una edad media de 9 años. El tamaño de las heridas varía desde 14 x 9 cm (la más pequeña) hasta 35 x 28 cm (la más grande).

En todos ellos se obtuvo cicatrización completa (tiempo variable entre 9-14 semanas). Todos los casos menos uno, presentaban heridas por laceraciones , 3 casos en miembros posteriores, 1 en miembro anterior, 1 en grupa y 1 en abdomen (imagen caso 1). En todos los casos el área donante fue el lado del cuello que quedaba cubierto por la crinera. En tres casos se instauró antibioterapia sistémica (penicilina procaína 22000 UI/Kg, BID IM, 5-6 días) ya que existían sospechas de infección y en todos ellos se trató con antinflamatorio no esteroideo (fenilbutazona 2,2 mg/kg BID oral, 5-7días).

En días posteriores, el tejido de granulación se recortó con bisturí o cuchilla de afeitar, repitiendo el procedimiento varias veces para evitar que éste sobrepasara los bordes de los injertos. En tres de los casos fue necesario retirar varias de las suturas del cuello al presentar exudado purulento.

En general, la tasa de aceptación final varió entre el 60 y 90%. Los casos 3 (por una infección) y 6 (por arrancar injertos en el cambio de vendaje) necesitaron una segunda intervención, ya que varios de los injertos no sobrevivieron. En todos los casos quedó una cicatriz poco estética.

 

 CASO 1. Imagen del caso a los 7 días de la cirugía (izquierda), y a las 9 semanas (derecha).

 

CASO 2. Área receptora antes de la cirugía (Izquierda). Resultado a las 3 semanas de la cirugía, donde se observa un halo rojizo que evidencia el comienzo de la epitelización (Derecha).

 

CASO 3. Área receptora antes de ser preparada para la cirugía (Izquierda). Perdida de fijación de la mayoría de los injertos al lecho receptor debido a la infección por Pseudomonas (Derecha).

 

CASO 5. A la izquierda observamos el área donante donde se están obteniendo los injertos y a continuación la piel es suturada. Corresponde al lado del cuello que quedará cubierto por la crinera. A la derecha observamos la colocación de injertos en los pocillos del área receptora, previa retirada de los bastoncillos que controlan la hemorragia.

 

CASO 6. Primer cambio de vendaje en la zona receptora (área distal del carpo y proximal de la caña) tras la cirugía, donde se evidencia pérdida de un número importante de los injertos por arrancamiento (Izquierda). La imagen de la derecha muestra parte de los injertos adheridos al apósito.

 

DISCUSIÓN Y RELEVANCIA


 

La tasa de aceptación de los injertos en este estudio fue similar a la reportada por otros autores (Caron, J.P. 1999, reporta entre 60-95%) (Carson-Dunkerly SA 1997, reportaba un 95%) (Stashak TS 1984, reportaba entre 60-75%) . Los 6 casos clínicos  terminaron con la cicatrización completa, aunque en dos de ellos fue necesario una segunda intervención.

El caso número 3 fracasó inicialmente debido a contaminación bacteriana, siendo esta la principal causa de no aceptación del injerto (Booth L 1991). En este caso se aisló pseudomonas, que van a debilitar la unión del injerto por la producción de elastasa (que daña la elastina de la dermis) (Teh B 1979). Para tratar de evitarlo hay  que ser especialmente cuidadoso en la preparación del área receptora y usar al menos tratamiento antibiótico local y vendaje con apósitos no adherentes, que evitarán despegar los injertos (como

ocurrió en el caso 6) durante las curas y controlar el exudado. Si además se realiza en condiciones de campo, es recomendable el uso de antibióticos sistémicos. La inflamación local, el tejido de granulación exuberante y el exceso de movilidad de algunas áreas (zona distal de extremidades, articulaciones…) son otros factores que van a condicionar el éxito del resultado final.

En los casos aquí presentados, la cicatrización completa tardó en producirse una media de 77 días, por lo que es necesario informar al propietario de que puede ser un proceso largo. Además, esta técnica requiere de controles periódicos de la herida, tanto para el cambio cuidadoso de los vendajes como para los recortes periódicos del tejido de granulación exuberante. En resumen, los injertos de piel con el método “punch” pueden ser una opción para el tratamiento de heridas cubiertas por tejido de granulación, es una técnica relativamente sencilla y asequible desde un punto de vista económico, aunque necesitan dedicación y el resultado estético no es perfecto.

 

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